Jawhara at-Tawhîd: comentario de los versos 87-88

Verso 87
  El musulmán se pide cuentas a sí mismo y no deja las cosas para el día siguiente. Así, no espera la riqueza para gastar sus bienes por el amor de Allah. El musulmán aprovecha del tiempo presente para actuar en bien, dado que no se le recupera al tiempo pasado. El Imam ach-Châfi‘î decía: « Aprendí de los sufíes la frase siguiente: El tiempo es semejante a una espada, si no lo cortas, te cortará»,
  ‘Abdallah Ibn ‘Umar (que Allah sea complacido con él) dijo: « El enviado de Allah  (صَلــَّى اللهُ عَلـَيْهِ و سَلــَّمَ) pasó su mano sobre mis hombros y me dijo: « Sé en esta vida como un extranjero o un viajero en tránsito! Y considérate ya perteneciendo a la gente de la tumba! »  
(Relatado por al-Bukhârî, hadîth n°6416).
  ‘Abdallah Ibn ‘Umar (que Allah sea complacido con él) solía repetir: « Cuando pasas el día hasta la noche, no esperes el día siguiente; y cuando te despiertas de mañana, no esperes la noche; aprovecha de tu salud antes de tu enfermedad, y de tu vida antes de tu muerte
(para realizar buenas acciones) »  
(Relatado por al-Bukhârî, según el hadîth n°6416).
  Un buen musulmán siempre debería ser como los grandes maestros sufíes que siempre están listos para dejarle a este mundo, cual sea el momento…y que hasta hicieron ya su testamento (al-Waçiyya = الوَصِيَّة ُ) sobre una hoja simple, como lo recomienda la Charia. No esperan alcanzar los 80 años para hacerlo. 

Segundo hemistiquio: Quien se desenvuelve por sí mismo, que decide hacer algo, logrará de acuerdo con las leyes (as-Sunan = السّـُنـَنُ) de Allah. Y quien va a contra de Sus leyes perdió por anticipado. Allah creó las leyes en este universo, sean estas físicas, económicas o sociales, que debemos respetar si queremos alcanzar el objetivo que tenemos. Y contradecir Sus leyes lleva inevitablemente a un callejón sin salida.
  



Verso 87


  El ateo es incapaz responder a la pregunta siguiente: « ¿Cómo explicar que uno está muerto mientras que el otro está vivo?» dado que no cree en el más-allá a donde van las almas después de la muerte. No puede explicar el secreto de la vida que es el alma (الروح).

  La muerte es el paso de un mundo para el otro. Existen tres mundos:
-         Este mundo: ad-Dunyâ = الدّنـْيا
-         El mundo intermediario (en la tumba): ‘Alâm al-Barzakh =  عالـَمُ البَرْزَخ ِ
-         El mundo del más-allá después de la Resurrección: al-Akhira = الأخِرَة ُ
« Tú morirás y ellos morirán »
(Surah 39 – az-Zumar versículo 30)
« Toda alma probará la muerte. Y el Día del Levantamiento se os pagará cumplidamente la retribución que os corresponda. »
(Surah 3 – Âl ‘Imrân- versículo 185)

  Los profetas, los santos y los mártires están vivos hasta el Ultimo Día. De hecho, el Enviado de Allah( (صَلــَّى اللهُ عَلـَيْهِ و سَلــَّمَ dijo, en el sentido: « Cuando me saludáis,  Allah me devuelve mi alma para que pueda devolveros el saludo » (Relatado por Abû Dâwûd en sus Sunan hadîth n°2041, por el imam Ahmad en su Musnad hadîth n°10828, por al-Bayhaqî en sus Sunan hadîth n°1050, por at-Tabarâni en su Mu‘jam hadîth n°3092, por an-Nawawi en sus Adhkâr y por Ibn Kathîr en su Tafsîr).
 Allah dice también:
« No digáis de los que han muerto luchando en el camino de Allah que están muertos, porque están vivos aunque no os deis cuenta.»
(Surah 3 – al-Baqara- versículo 154)

  En la tumba, los que no creyeron tienen un castigo y esto hasta el día del Juicio final. Le ven al castigo que les espera este día. Por eso, le piden a Allah que lo atrazase. En cuanto a los creyentes, reciben una recompensa y ven lo que les espera. Después duermen hasta el día de la Resurrección. Cuando se despertarán, pensarán haber dormido un sólo día.
  Los muertos escuchan los Du‘â’ en la tumba.


El alma (ar-Rûh = الرّوحُ)

En este versículo, el alma es sinónimo del espíritu y no del ego. Allah dice:
« Y te preguntan acerca del espíritu (ar-Rûh). Di: El espíritu procede de la orden de mi Señor y no se os ha dado sino un poco de conocimiento »
(Surah 17 – al-Isrâ'- versículo 85)
   Probado por los judíos que le interrogaron sobre el alma, el Enviado de Allah (صَلــَّى اللهُ عَلـَيْهِ و سَلــَّمَ) conocía la respuesta. Pero Allah le reveló este versículo para que la respuesta fuera conforme a lo que esperaban los judíos y que figura en sus Escrituras, para probar la veracidad de su profecía.
  Según el imam al-Bayjûrî, el alma es, para los sunni, una cosa ligera y sutil (Latîf = لـَطِيفٌ). Está en el cuerpo así como la savia en el árbol. Pues se encuentra en todo el cuerpo. Si un miembro del cuerpo está cortado, se retracta y se concentra en el resto del cuerpo. Según el aviso del imam an-Nawâwî, la sede del alma es el tronco de la cabeza. No está contenida en el corazón.
  El Jinn vive mucho más tiempo que el Hombre. Puede vivir varios siglos. Legalmente, es responsable (Mukallaf= مُكـَلـَّفٌ) desde su nacimiento. El Ángel de la muerte también recoge el alma de los Jinns y de los animales. Al fin de los tiempos, recogerá también la de los Ángeles y la suya. De hecho, Allah dice en el Coran:
 « Todo cuanto en ella [la tierra] hay, es perecedero »
(Surah 55- ar-Rahmân- versículo 26)

 Aunque todas las creaturas tengan alma, solamente los Hombres y los Jinns serán juzgados.


El Ángel de la muerte (Malak al-Mawt = مَلـَكُ المَوْتِ)

(lit. El mensajero de la muerte). Se llama Azrâ’îl y está asistido por subordinados tan numerosos como lo son los que mueren; recogen el alma de los moribundos bajo su orden.
 Según un hadîth relatado por ‘Abdallah Ibnu Mas‘ûd e Ibn ‘Abbâs (رَضِيَ اللهُ عَنـْهُما), Sayyiduna Ibrâhîm (عَلـَيْهِ السَّلامُ) habló con el Ángel de la muerte, en el sentido:
« ¿Cómo recoges los almas de los que no creyeron? le preguntó.
-         Ôh Ibrâhîm, no lo aguantarás jamás, le respondió el Angel de la muerte.
-         Sí, lo aguantaré, insistió Ibrâhîm.
-         ¡Date la vuelta! Le ordenó, y se transformó. Girándose, Ibrâhîm le vio a un hombre negro y tenebroso. Su cabeza era grande y de su boca brotaba fuego. Cuando le vio, Ibrâhîm se desmayó de tanto que se asustó. Cuando se despertó, el Ángel de la muerte había vuelto a su apariencia primera; y Ibrâhîm le dijo:
-         ¡Ôh Ángel de la muerte! Lo que pasa el que no cree da tanto miedo que basta como castigo. ¡Muéstrame ahora cómo recoges el alma de los creyentes!
-         ¡Date la vuelta! Dijo el Ángel de la muerte, y cambió su apariencia. Cuando Ibrâhîm se giró nuevamente, le vio a un muchacho muy lindo, perfumado y vestido de blanco. Le dijo:
-         ¡Ôh Ángel de la muerte! Lo que ve el creyente en el momento de su muerte es tan maravilloso que basta como recompensa»[1].
 
El Ángel de la muerte está evocado en los versículos siguientes: 
«Di: El ángel de la muerte, que está encargado de vosotros, os tomará, luego volveréis a vuestro Señor.»  
(Surah 32- as-Sajda- versículo 11)
« […] y cuando a uno de vosotros le llega la muerte, nuestros emisarios (los Ángeles) se lo llevan sin ser negligentes.» 
(Surah 6- al-An‘âm- versículo 61)
«Allah se lleva las almas cuando les llega la muerte y se lleva las que aún no han muerto durante el sueño, para luego retener a aquéllas cuya muerte decretó y devolver a las demás hasta que cumplan un plazo fijado, realmente en eso hay signos para la gente que reflexiona.»
(Surah 39 – az-Zumar-versículo 42)


[1] Este hadîth esta relatado por as-Suyûtî en su obra intitulada  « La apertura de los pechos por la exposición sobre los muertos y las tumbas»
 (Charh as-Sudûr bi Charh Hâli al-Mawtâ wa l-Qubûr=ِ( شـَرْحُ الصّـُدُور ِ بـِشـَرْح ِ حال ِ المَوْتـَى و القـُبُورِ