La práctica de los habitantes de Medina en la metodología del Imâm Mâlik.

La práctica de los habitantes de Medina en la metodología del Imâm Mâlik.
Por Muhammad Abu Zahra en: 'al Imam Malik, Hayatuhu wa 'Asruhu'


Mâlik consideraba la práctica de los habitantes de Medina una fuente de su fiqh, y es por esto que le gustaba, después de haber citado un hadîth: «Lo que consideramos asunto de consenso para nosotros», o también citaba un elemento en el cual se apoyaba con fuerza, si no encontraba ningún relato tradicional. Lo afirma claramente en su epístola para al-Layth Ibn Sa`d:

Me enteré de que emitías fatwas sobre diversos asuntos, en contradicción con lo que suele escuchar la gente en la ciudad donde vivimos.

Ahora bien, considerando la credibilidad y la consideración cuyas gozas ante los habitantes de tu país, para todo lo que les viene de tí y que satisface sus necesidades, tienes que temer para tí mismo, y seguir lo por lo cual esperamos la salvación, ya que Allah dice en Su Libro: « Y de los primeros precursores, tanto de los que emigraron como de los que les auxiliaron... » (Coran S9, V100). Y dice también: « ¡Anuncia a Mis siervos la buena nueva!, Aquéllos que escuchan la Palabra y siguen lo mejor de ella... » (Coran S39, V17-18). Y la gente solamente tiene que seguir a los habitantes de Medina: Es hacia ella que el Profeta emigró, en ella que fue revelado el Coran... »  [1]

Mâlik explica las razones que le llevaron a adoptar este punto de vista:

«Y la razón esencial para esto, es el hecho de que el Coran con sus prescripciones fue revelado en esta y que sus habitantes son los primeros que tuvieron que aplicar las obligaciones religiosas, dar el bien y prohibir el mal, hacer triunfar la religión, y fue también en esta que aparecieron, después del Profeta (Paz y Bendición con él), sus partidarios los más fieles, Abû Bakr, ‘Omar y ‘Othmân, aplicando su Sunna después de haberla estudiado en profundidad. Los sabios hicieron lo mismo, y Medina heredó así en su tiempo de la ciencia de la Sunna y del fiqh del Islam.»

Esta es la referencia argumentaria de Mâlik acerca de la práctica de los habitantes de Medina, referencia que a veces privilegiaba sobre el relato singular (ahad), ya que consideraba esta opinión notoria practicada en Medina una Sunna relatada y conocida. En realidad, este método no es una invención de Mâlik: su maestro Rabra ar-Ra'y decía «Mil personas relatando según mil otras valen más que una persona relatando según solamente una otra». Y Mâlik dijo: «He visto a Muhammad Ibn Abî Bakr 'Amr Ibn Hazm, que era Qadi (juez), mientras su hermano 'Abd Allâh era un gran experto en el hadîth y un hombre sincero, cuando su juicio contradecía un hadîth, 'Abd Allah le reprendía y le decía: «¿Acaso no hay un hadîth para esta cuestión? — Ciertamente, le respondía. — Pues ¿por qué no te refieres a este para tu juicio?— ¿Qué diría la gente?», decía entonces, o sea que lo en lo cual los virtuosos de Medina están de acuerdo es más digno de ser aplicado. [2] Vemos así que no es Mâlik que fue el precursor de este método, sino que fueron otros antes de él. También vemos que no hizo sino atar su nombre a este método, dado que emitió fatwas que contradecían los relatos que relataba.

Pues vemos que Mâlik admitía como referencia argumentaria el consenso de los sabios de Medina, y que rechazaba el relato singular (ahad) si contradecía este consenso, considerando la ciencia de estos sabios más fiable. Y las palabras transmitidas de Mâlik se refieren a dos tipos de prácticas de la gente de Medina: las que no pueden ser conocidas sino por transmisión, como la llamada a la oración o las medidas de peso proféticas, así como medidas conocidas por esfuerzo de interpretación, como ciertos veredictos acerca de las transacciones entre la gente. Y parece que, a continuación, los Maliki no hayan estado de acuerdo con tal generalización, y hayan preferido distinguir lo que es transmisión y lo que es interpretación e inducción.

Y afirman en sus libros que, para Mâlik, solamente las prácticas de la gente de Medina conocidas por transmisión son aceptables. Al-Qarâfî afirma al respecto: El consenso de la gente de Medina es una referencia argumentaria para Mâlik, contrariamente a los otros, solamente cuando llegaba por transmisión, y con prueba la palabra del Profeta (Paz y Bendición con él), en el sentido: «Medina echa sus impurezas como el fuelle de forja echa las impurezas del hierro». El error siendo una impureza, conviene echarla, y sus divergencias siendo transmitidas por los Ancianos, y siendo que los hijos relatan según los padres, el relato sale de la conjetura y de la hipótesis para entrar en el dominio de la certitud.

Por otra parte, algunos Compañeros afirmaron que el consenso absoluto (al-ijmâ al-mutlaqI) era una referencia argumentaria, aunque se trate de una práctica no transmitida. Y citan como prueba de este carácter absoluto el hadîth que dice, en el sentido: «Mi comunidad no estará de acuerdo sobre algo errado», afirmando que en el caso en el cual hubiera contradicción entre formulación (mantûq) y sentido (mafhûm), la primera era la que primaba.

El Qadi `Iyyâd precisa cuales son los cuatro tipos de transmisión sobre los cuales debe haber consenso de los sabios.

— Las palabras transmitidas del Profeta (Paz y Bendición con él), como por ejemplo la llamada a la oración.
— Su práctica, como la descripción de la oración y del número de genuflexiones.
— La transmisión de su confirmación de lo que había visto de ellos, sin rechazarlo.
— La transmisión de algunos hechos que había visto de ellos, y de prescripciones que no les impuso, a pesar de su fama entre ellos, como la zakât sobre las verduras.


Anotemos también que, a pesar de que los Maliki se volvieron famosos por esta opinión, otros la comparten también con ellos. Es el caso del mismo ash-Shâfi’i, que respetaba en consenso de la gente de Medina que no podía sino tener su razón de ser. Y si divergían con los Maliki, era solamente sobre la cuestión de la realidad del consenso.

En cuanto a Ibn al-Qayyim en A `lâm al-muwaqqa'in, distingue tres tipos de prácticas de la gente de Medina en este caso de la transmisión: el primero es la Ley transmitida del Profeta, semejante a los que menciona el Qadi Iyyâd; el segundo es la transmisión de la práctica permanente, como los legados piadosos y la llamada a la oración desde lugares elevados. El tercero es la transmisión de los lugares y de las cantidades. E Ibn al-Qayyim afirmó que esta práctica era una referencia argumentaria que convenía seguir, y también una Sunna aceptable. [3]

Sale de esto que Mâlik aceptaba sin crítica el consenso de la gente de Medina si su fuente era la transmisión, mientras que si era la inducción, los avisos divergen. Ciertos Maliki relatan tres tipos de opiniones:

— La primera, que la inducción no es una referencia argumentaria, sin que demos la prioridad a la interpretación de la gente de Medina sobre otra. Es lo que afirma al-Abhart.

— La segunda, es que aunque no fuera una referencia argumentaria, se prefiere su interpretación a la de otros. Ciertos Maliki y ciertos Shâfi’i la adoptaron.

— La tercera, es que su consenso por interpretación es una referencia argumentaría. La carta para al-Layth parece indicar que es la opinión del mismo Mâlik, así como la mayoría de los Magrebíes. Al-Qarâti también lo expresa así.


Pues vemos que si los Maliki están de acuerdo en caso de transmisión, no es así en materia de interpretación, aunque la mayoría lo admitan como referencia de argumentación. Respecto a la cuestión de la práctica de la gente de Medina, si un relato singular viene a contradecirla, hay que distinguir los dos tipos de consenso: en el caso de una transmisión, el consenso precede el relato singular, dado que se trata de una transmisión notoria, y que el relato singular no puede contradecirla, ya que este es conjetural y que el notorio es indiscutible. Esto está aceptado para todos los Maliki. Pero no es así si el consenso se apoya en una interpretación, o sea para la mayoría de los Maliki.

Ibn al-Qayyim explicitó en estos términos la diferencia entre los dos tipos de consenso de la gente de Medina cuando el relato les contradice: «Sabemos que la práctica en Medina después de la época de los Califas bien guiados y de los Compañeros dependía de los muftí y de los príncipes que estaban ahí, así que de los controladores de los precios (muhtasib), y el pueblo no se oponía a esto. Así, cuando el muftí emit
ía un aviso, el gobernador lo hacía aplicar y el controlador de los precios se adecuaba a este. Esto es lo por lo cual no se preocupaba mientras había contradicción con las tradiciones, pero no con la práctica del Profeta, de sus sucesores y de los Compañeros. Los dos no se mezclan, y afirmamos firmemente una, mientras que abandonamos la otra cuando contradice la Sunna. Rabi' a Ibn Abî 'Abd ar-Rahrnân practicaba el iftâ' (emitía fatwa), el controlador de los precios Sulaymân Ibn Bilâl la hacía aplicar y el pueblo la ponía en práctica, como aparece en las regiones donde solamente la escuela maliki está presente… Si no, el que no tenía cuenta de esta era reprobado. »

Concluye afirmando que un consenso que tiene como fundamento la transmisión no está contradicho jamás por una Sunna auténtica, mientras que ninguna práctica fundada en la interpretación puede prevaler sobre una Sunna.[4]

Cuando Mâlik argüía del consenso de la gente de Medina, no se limitaba a las cuestiones conocidas únicamente por transmisión, sino que también citaba los casos en los cuales intervenía la opinión. Sus palabras en la epístola a al-Layth confirman esta generalización como lo hemos visto en la respuesta de al-Layth y a propósito de las cuestiones sobre las cuales divergían, como la del abandono y del divorcio. Sin embargo, daba la prioridad al consenso de la gente de Medina sobre el relato tradicional si este era singular (âhâd)

Hemos visto que estudiaba los hadîth minuciosamente y con sentido crítico, comparando con las fuentes generales y los principios fijos que las fuentes concordaban en establecer. A veces, apoyándose en lo que era practicado y transmitido de los Siguientes, y antes de ellos, de los Compañeros, consideraba ciertos relatos débiles, a pesar de que desde el principio se basaba en una interpretación suya, ya que odiaba la exageración (al-ighrâb) cuando veía un desvío.



Notas:
1. Al-madârik, p. 34.
2. Al-madarik, p. 37.
3. A`lâm al-muwaqqa'in, parte 2, p. 304
4. A`lâni al-muwaqqa7n, p. 308.